
Pasadores y viticultores franceses a los pies de los Pirineos, cerca de la frontera franco-española (1941)/ United States Holocaust Memorial Museum ©
La noche se presentó lluviosa, una lluvia tenue, una llovizna más bien que no impedía seguir avanzando pero que hacía las cosas más difíciles. La temperatura era gélida. El clima de los próximos días, no obstante, auguraba ser peor aún. Emprendieron, por tanto, el ansiado último tramo a pesar de las adversas condiciones. Faltaba poco y el grupo parecía contar con más ánimos que en los días anteriores, incluyendo el de la partida de Toulouse. El terreno era accidentado, algo más del que hasta entonces habían cruzado; también empezaba a ser más peligroso a causa del persistente sirimiri, era fácil resbalar.
―Ahora sí puedo decirles que ya prácticamente hemos llegado ─dijo el pasador en lo alto de una cima desde la que se divisaba las luces, escasas, de…
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Muchísimas gracias por rebloguear, Roberto.
Feliz fin de semana.
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Un placer y honor. Feliz fin de semana
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