FEMINISMO PERFUMADO.
Hay un originario y antiguo feminismo de la derecha con el que siempre me sentí identificada. Y, también con el de Germaine Greer. Esa de los pulóveres negros tejidos en estambre de seda.
Es un feminismo que, además de defender y reclamar desde la igualdad, y no desde la intolerancia, los derechos de todos, huele bien. Nos lavamos, nos aseamos, nos gusta lucir perfectamente arregladas y nos perfumamos. Nos encanta la buena vida y nos fascinan los buenos hombres. El champán y las joyas. Ya bastante tuvimos que cagar en letrinas de escuelas al campo y comer pan viejo con trozos de soga y rabos de ratas incrustados, sin contar las escupidas en el pelo recién lavado con jabón Nácar.
Somos las feministas de derechas. O las feministas libres de tendencias, ideologías partidistas y demás monsergas; como yo. O yo como ellas.
Hay un feminismo que taconea con…
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