Se acabaron las noches de besos de alambre. Se acabó mirarte y solo sentir miedo. Se acabaron los monólogos frente al espejo pidiendo perdón. Se acabó la sal en las heridas y los besos de judas.
Ella decidió que aquella noche sería la última que estaría entre sus piernas.
Se acabaron las treguas en punto muerto. Se acabó el tiempo del descuento. Se acabaron las banderas blancas manchadas de sangre. Se acabó cerrar los ojos y abrir las piernas.
Ella decidió que sería la última noche que viviría con miedo en el cuerpo.
Mayo 2021