La estación de tren.

Diario de una Dama

Había una forma extraña en la que él la miraba todos los días en esa estación de tren. Se encontraban cada mañana, sus miradas se cruzaban sin remedio, como si un imán los atrajera, pero ninguno se aventuraba a conversar con el otro por más que sus almas lo suplicaran.

By: Ana Carranza. 

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