
Empiezo a desearte ferozmente. Un simple roce es suficiente para que el fuego empiece a arder y derretir icebergs.
Ni idea de cómo lo has hecho, pero de un tiempo a esta parte y como por arte de magia, te has colado en mi cabeza y enraizado en mi alma. Y en este sutil contexto, me siento fuera de lugar buscando tus besos en labios ajenos.
Pero ¿quién me dice que esto que me pasa a mí, no te está pasando también a ti y que el Cupido que mueve los hilos no es más que un títere bailando al son de nuestro corazón?
Junio 2022