
Las cicatrices más profundas no las dejaron mis enemigos. No. Ellos solo pasaron de largo, sin promesas, sin afecto, sin más. Las heridas verdaderamente dolorosas, esas que marcaron el alma y dejaron huella en la forma de sentir, vinieron de quienes decían amarme. De palabras dulces que se convirtieron en silencios fríos. De…
Heridas Que Marcan El Alma…