
Quien manipula, traiciona o hiere desde la soberbia o ambición suele creer que ha tomado ventaja confundiendo el silencio o la paciencia ajena. El daño que se inflige a otros suele vivirse como una victoria efímera. Sin embargo, ignora la maquinaria silenciosa de la vida. Al final, la soberbia y ambición ciega al manipulador, impidiéndole…
El Tiempo Nunca Tiene Prisa…