
El temblor en las manos de Elena no era de miedo, sino del peso acumulado de demasiadas decisiones aplazadas. Llevaba años viviendo en una penumbra cómoda, esa rutina predecible donde el alma no sufre, pero tampoco respira. La «Psicología del Coraje» no era para ella un concepto abstracto de los libros que subrayaba…
Siempre Supiste Volar…(Relato)